Política
Jueves 29 de octubre de 2026
La interna del Gobierno de Javier Milei sumó un nuevo capítulo de tensión en el Senado. Karina Milei decidió avanzar sobre la conducción del bloque libertario que encabeza Patricia Bullrich, en una disputa que excede los nombres propios y pone en evidencia la pelea por el control político del Congreso y la capacidad de imponer la agenda del Poder Ejecutivo.
La estrategia de la secretaria general de la Presidencia apunta a instalar a la senadora neuquina Nadia Márquez como reemplazante de Bullrich. La legisladora cuenta con el respaldo de Karina y de Martín Menem, pero enfrenta un obstáculo central: no consigue reunir los apoyos necesarios dentro de su propia bancada. Según consignó La Política Online, la reunión de bloque de este jueves estuvo atravesada por una discusión que fue calificada como "feroz", con Márquez como principal exponente del malestar del sector karinista.
La tensión llegó a los pasillos de la Cámara Alta con la presencia de Martín y Lule Menem, quienes siguieron de cerca los movimientos parlamentarios. Aunque desde su entorno justificaron la visita por la asunción de la senadora Claudia Cecilia López, su presencia se produjo en medio de las negociaciones para desplazar a Bullrich y reorganizar el poder libertario en el Senado.
Pero la ofensiva no parece tener asegurado el resultado. Márquez genera resistencias entre sus propios compañeros y tampoco consiguió los respaldos para quedarse con la presidencia de la Comisión de Acuerdos, un espacio estratégico por donde pasan los pliegos judiciales. La disputa con Bullrich también se proyecta sobre ese ámbito, donde la actual jefa del bloque preferiría impulsar al rionegrino Enzo Fullone.
El conflicto revela una contradicción política para el oficialismo: mientras Karina Milei pretende disciplinar la bancada y concentrar las decisiones, la senadora que eligió para conducirla no logra construir una mayoría interna. La conducción de Bullrich, por su parte, tampoco está exenta de cuestionamientos, en un bloque donde las diferencias personales y las disputas por los espacios de poder amenazan con desbordar la estructura parlamentaria.
Las advertencias de los propios legisladores reflejan la gravedad del escenario. "No llegamos a diciembre", anticipó uno de ellos, mientras otro proyectó una ruptura para febrero. La posibilidad de que el bloque termine dividido en dos o incluso tres sectores ya forma parte de las conversaciones internas.
La pelea también involucra el reparto de lugares estratégicos en las comisiones y en el Consejo de la Magistratura, donde oficialismo, radicalismo y peronismo disputan representación e influencia sobre decisiones institucionales de peso.
En definitiva, la disputa entre Karina Milei y Patricia Bullrich deja al descubierto que el principal problema del oficialismo en el Congreso no es solamente la negociación con la oposición. También es la incapacidad de resolver sus propias diferencias sin convertir cada espacio de poder en un nuevo frente de conflicto. Mientras la Casa Rosada busca ordenar a sus legisladores, la interna amenaza con debilitar la misma herramienta parlamentaria que necesita para sostener sus iniciativas.
Con información de LPO / Imagen: Juan Casas / Redacción: La Rosca